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miércoles, 20 de noviembre de 2013

COSTA CENTRAL: Grandes puertos, pequeñas caletas y el Pacífico inmenso

Poco más de una hora en automóvil tardarás desde las paredes andinas de Santiago para experimentar la hegemonía del Pacífico. Modernas carreteras te llevarán rápidamente al aire salino y puro de la costa, mientras aparecen las principales ciudades de esta latitud, unidas en un gran eje urbano: el puerto de Valparaíso, un laberinto de casas empotradas en decenas de cerros con vista al mar, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco por su importancia arquitectónica y cultural, y Viña del Mar, con modernos edificios, cuidadas playas y hogar del mayor festival de la canción hispanoamericano.

La característica de esta zona marítima es que mezcla asentamientos de más de un millón de habitantes con encantadoras caletas de pescadores y pequeños poblados que vuelven a la vida cada año cuando miles de personas los adoptan como residencias de verano. En Reñaca, Concón, Maitencillo y Zapallar, al norte de Valparaíso, podrás encontrar paz, playas para nadar o tomar el sol, y típicos restaurantes con deliciosos platos en base a mariscos y pescados.


En tanto, hacia el suroeste desde Santiago, el viaje se te tornará una sorpresa: Algarrobo e Isla Negra, hogar de la principal casa-museo del poeta Pablo Neruda, destacan en la franja llamada Litoral Central. Varios kilómetros más al sur del puerto de San Antonio, el segundo más importante de Chile, la geografía costera es más accidentada, separando a los pueblos y dándoles características más radicales. Matanzas es el gran punto para el windsurf por sus permanentes vientos, mientras que Pichilemu y su mítica Punta de Lobos es el principal referente del surf en Chile.


EN AUTOMÓVIL
En automóvil a Valparaíso y Viña del Mar hay que tomar la ruta 68 ubicada el oeste de Santiago y que empalma con la Alameda o con la circunvalación Américo Vespucio. El tramo demora promedio 90 minutos. Hacia la zona de Isla Negra y Algarrobo hay que desplazarse hacia el oeste por la autopista Del Sol, la duración del trayecto es de 90 minutos.






Viña del Mar tiene un poco más de un siglo de vida –fue fundada en 1874– y en este corto tiempo se ha convertido en un destino ineludible del turismo chileno. Ubicada inmediatamente al norte de Valparaíso, la "Ciudad Jardín", como es conocida, te ofrece un abanico de posibilidades durante todo el año: playas aptas para baño y deportes náuticos, hoteles para cada bolsillo, gastronomía basada en frutos del mar, edificios patrimoniales y el mayor festival de la canción hispanoamericano.

Con una infraestructura urbana acondicionada para el gran flujo de viajeros que llega cada verano, Viña puede ser recorrida desde la Plaza Vergara, ubicada en la Av. Valparaíso a 200 metros al oeste del terminal de buses. Es el punto de partida al "centro" de la ciudad compuesto por esta arteria y por la Av. Libertad, que se extiende hacia el norte cruzando el estero Marga Marga.

Si vas por primera vez debes conocer el casino de juegos, uno de los más tradicionales de Chile, ubicado al inicio de la Av. Perú, costanera peatonal que lleva a una de las playas más famosas de la ciudad, Acapulco, rodeada de enormes edificios y con los restos del Muelle Vergara y sus vetustas grúas. Si quieres buenas olas y gente "in" debes llegar a la playa de Reñaca, a pocos kilómetros al norte, con muchos lugares para comer y comprar.

Otros lugares notables son el Reloj de Flores, postal obligada frente a Caleta Abarca, y la Quinta Vergara, antigua mansión de la familia fundadora de la ciudad, convertida en el estupendo museo de Bellas Artes (calle Errázuriz con Eduardo Grove) y vecina del escenario al aire libre que alberga al festival de la canción. ¿Más? El museo Fonck, el jardín Botánico y el Sporting Club (visítalo el día del Derby, en el verano), o sólo déjate seducir por el Pacífico y su oleaje sin fin.





Valparaíso puede usar todas estas definiciones que arman, en lo posible, una ciudad poco calificable. Este puerto, el más importante de Chile, con orígenes que datan desde 1536, es un lugar para experimentar.

No hay una versión oficial del número de cerros que rodean a la bahía de Valparaíso; se dice que 42. Desde cada uno de ellos se descuelgan casas de colores diferentes que conforman un laberinto gigante de callejuelas, largas escalinatas y miradores. Cerros y mar son los límites naturales de Valparaíso, mientras que en su casco urbano puedes apreciar bellos conjuntos arquitectónicos, estrechas calles y algunos trolebuses.

Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco el año 2003, su geografía se ha poblado desde ese entonces de nuevos hoteles, restaurantes y librerías que han renovado su carácter clásico. Aun así, perdura la cultura portuaria, principal sustento histórico de "Pancho" -como cariñosamente le dicen a esta ciudad-, que es visible especialmente en el barrio puerto. No hay que irse de la ciudad sin subir a alguno de los ascensores patrimoniales al aire libre que aún existen o dar una vuelta a la bahía en alguna lancha del puerto. Tampoco puedes dejar de probar la chorrillana –papas, cebolla, huevo y carne frita– o salir de fiesta en la subida Ecuador.

Hay eventos importantes como los Carnavales Culturales, una fiesta ciudadana y cultural, o el Año Nuevo en el Mar, fiesta del 31 de diciembre que corona el fin del año con fuegos artificiales durante 30 gloriosos minutos.





Playas de Reñaca y Concón:

La zona más al norte de Viña del Mar tiene vida propia y poblados que ya son parte de la tradición costera de la región de Valparaíso. Reñaca, a 7 km de la "Ciudad Jardín", es el punto más de moda cada verano dentro de las playas de esta zona. Gente joven y linda, muchas actividades al aire libre, decenas de buenos restaurantes y una noche siempre bien agitada, acompañan a un océano propicio para deportes náuticos como el surf.

En la época estival es común ver decenas de anunciantes regalando productos por las calles o en las mismas arenas donde toman sol los visitantes. Hay centros de compras, cajeros automáticos, casas de cambio y restaurantes con opciones para todos los presupuestos. El resto de la temporada el lugar es ideal para el descanso, con poca gente y la playa libre.

Viajando al norte hacia Concón por la Av. Borgoño, encontrarás las dunas de Concón, ecosistema de arenas único en el sector y declarado Santuario de la Naturaleza. Luego surge playa Lilenes, Las Bahamas y Amarilla, con buenos sectores para el baño. 

Concón está a 17 km al norte de Viña del Mar y es afamada por los múltiples restaurantes de pescados y mariscos. Una larga playa de arenas plomizas es la antesala de la desembocadura del río Aconcagua y de un humedal con 70 especies entre residentes y migratorias que cada primavera y verano llegan en miles de ejemplares, generando un gran espectáculo.




Isla NegraLas sorpresas de Neruda

Las olas incesantes que golpean un roquerío negro imantaron al poeta Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, que instaló frente a ese paisaje su casa más famosa. Si quieres visitarla, puedes unirte a gran parte de los turistas que siguen el legado del escritor chileno, quien habitó la zona desde la década del '40.

Basta que camines pocos metros desde la carretera por ondulantes calles de tierra flanqueadas por grandes pinos para que encuentres la enorme casa museo, hoy perteneciente a la Fundación Neruda

En sus más de 500 metros cuadrados podrás maravillarte con los diferentes objetos que el poeta coleccionó a lo largo de su vida: mascarones de proa, máscaras de diversas formas y procedencias, botellas, fotografías, cajas de extraños insectos y mariposas, alfarería de Latinoamérica, figuras talladas de Rapa Nui, relojes, instrumentos de navegación, mapamundis y caracolas de todos los tamaños, son algunos de ellos.

En el jardín de la casa se encuentra un campanario, un bote, una fuente de agua y también las tumbas de Pablo Neruda y Matilde Urrutia, su última mujer, que miran hacia el mar.
Es fácil llegar hasta la casa del poeta, pero si te pierdes puedes preguntarle a cualquiera en dónde está el lugar. Don Pablo se ha transformado en el gran ícono de este pueblo perteneciente al municipio de El Tabo, distante de Santiago a 111 km al oeste.

El espíritu del poeta, fallecido poco después del golpe de Estado en 1973, sigue siendo un ícono vivo en este pueblo, ya que puedes encontrar murales con la figura de Neftalí Reyes (su verdadero nombre), visitar pequeñas ferias de artesanos con pinturas referidas al vate o comer en restaurantes que honran con el título de sus principales versos los platos de una gastronomía basada en frutos de mar.

Isla Negra tiene una pequeña playa con vista al campanario al aire libre de la casa de Neruda. En las cercanías, por el norte, se encuentra un enorme conjunto de rocas frente a un Océano Pacífico de grandes olas. Es el sector denominado Punta de Tralca, afamado por ser el preferido para los retiros espirituales. Al extremo sur se ubica el popular balneario de El Tabo, con servicios bancarios y de combustible todo el año.





Parte integrante del circuito llamado "litoral central", Algarrobo, a solo 110 km al oeste de Santiago, está en la parte más septentrional de dicho recorrido y es uno de los poblados costeros con mayor belleza escénica. Podrás disfrutar de sus playas y ver el estilo colonial de muchas de sus fachadas que contrasta con enormes complejos de edificios en las cercanías.

El poblado tiene historia. En el siglo XVI fue asiduamente visitado por corsarios y piratas cuando era mayormente campo y solo a mediados del siglo XIX se convirtió en un lugar más urbanizado. Hay vestigios de ese tiempo como la capilla de La Candelaria, construida en 1837 y también en las construcciones cercanas a la playa Las Cadenas. Hablando de playas, este es el mayor imán de Algarrobo. Puedes conocer, de sur a norte, el Canelo y Canelillo, pequeñas playas cercadas por un monte lleno de pinos, y las playas urbanas como San Pedro, Club de Yates, Pejerrey, Las Cadenas, Internacional y Mirasol, afamada por sus puestas de sol. A eso se le suma la piscina más grande de Sudamérica, frente al mar, en un reconocido centro hotelero.

Igualmente podrás disfrutar de buenos restaurantes con frutos de mar directamente extraídos de la caleta de pescadores cercana o pasear por la Isla Pájaro Niño, frente al club de yates, con gran cantidad de avifauna. No todo es arena y mar; si gustas del turismo de intereses especiales, en Algarrobo hay zonas con restos fósiles milenarios y varios humedales –Los Patitos, Yugo y Tunquén-, grandes reservorios ecosistémicos en los que cada verano llegan a anidar especies migratorias generando un gran espectáculo.




Pichilemu y Matanzas: el paraíso del surf

Por sus características geográficas, la costa al sur de Santiago termina en abruptos acantilados y la alta presencia de vientos que vienen del Océano Pacífico provoca un fuerte oleaje que atrae a quienes gozan de las corrientes. De hecho, es común observar en sus aguas a muchos fanáticos y otros más profesionales que, con sus tablas de surf, windsurf o kitesurf, realizan notables piruetas.

No tienes que viajar demasiado lejos de Santiago para llegar al primero de estos lugares: Matanzas, ubicado al suroeste del poblado de Navidad y distante a unos 180 km de la capital. Pocas casas y pocos habitantes, excepto en verano, acompañan a esta apacible caleta que se ha puesto de moda con buenas opciones de cabañas y camping. La belleza de sus plomizas playas o del islote de Pupuya, reservorio de aves acuáticas, son algunos de sus atractivos. También está el viento constante que permite la práctica del windsurf y kitesurf. Hasta aquí incluso han llegado campeones mundiales de la especialidad.



Lo mismo sucede unos kilómetros más al sur. Pichilemu, a 135 km al noroeste de San Fernando y 207 km al suroeste de Santiago, es localidad de surfistas por derecho propio. La cercana zona de Punta de Lobos, ofrece una de las olas más afamadas del país y parte del circuito mundial de olas gigantes. Pero eso no es todo. La localidad tiene un interesante circuito arquitectónico que se remonta desde su año fundacional (1885) en el que destacan el Centro Cultural Agustín Ross y el Parque Ross. Hay mucha oferta hotelera y gastronómica, destacando los platos en base a mariscos. Igualmente hay rutas que te pueden llevar a conocer cómo se produce la sal en el cercano poblado de Cáhuil.




Si buscas playas más tranquilas, con arenas que se mezclan con grandes roqueríos, caletas de pescadores que se mantienen activas y una buena oferta de restaurantes, hoteles y cabañas para arrendar, debes avanzar unos 57 km al norte de Viña del Mar, siguiendo la costa hasta encontrar al pequeño poblado de Maitencillo.

Aquí se mezclan largas playas con pequeños montes en los que se han ubicado la mayor parte de las bellas casas de verano. Las playas El Abanico, Aguas Blancas y Playa Grande se han convertido en referente para surfistas que desde el amanecer aprovechan las vigorosas mareas de esta parte del Pacífico. Además, la presencia de vientos te dará la posibilidad de practicar parapente. La costanera cuenta con renombrados restaurantes y varios pubs muy concurridos durante el verano.

Maitencillo es vecino de Laguna de Zapallar, hogar de varias especies de pájaros, que separa a la zona de otro lugar de vacaciones, Cachagua, donde verás mayor exclusividad. Casas más grandes y de cortes modernistas ubicadas en los cerros comparten espacio con una playa de 5 km de extensión y que termina frente a la Isla de los Pingüinos, reservorio de aves y animales marinos de 5 hectáreas y separada de la playa por casi cien metros. En esta zona existe un club de golf, club ecuestre, una "medialuna" para rodeos y restaurantes de frutos del mar.



Zapallar es uno de los balnearios más aristocráticos de la región. Con una tradición de casi un siglo, las tierras del antiguo cacique Catapilco poseen dos playas principales: la Chica y la Larga que reúnen a gran parte de los visitantes. La pequeña bahía y los cerros que cercan del viento a Zapallar la hacen dueña de un extraordinario microclima y es famosa por sus grandes árboles, bellas casonas de veraneo, lindos jardines y la iglesia construida en piedra. Disfruta de Zapallar recorriendo su sendero de piedra junto al mar, que lo une con Cachagua y que muy pronto permitirá llegar a pie hasta Maitencillo.















martes, 19 de noviembre de 2013

La Serena y Coquimbo

En la zona donde se encuentran las ciudades de La Serena y Coquimbo podrás vivir la magia del clima desértico propio de la zona norte y al mismo tiempo disfrutar de excelentes playas y la proximidad de las tierras fértiles de la zona central, donde se cultivan uvas para producir buenos vinos y piscos.
En primavera y verano, sus playas de aguas cálidas suelen atraer a gran cantidad de visitantes especialmente de Santiago.
En La Serena podrás caminar por su hermosa Avenida del Mar, eligiendo en cuál playa te quedarás, pasear en las tardes por la Alameda Francisco de Aguirre, museo de esculturas al aire libre, visitar las antiguas iglesias como la de San Francisco, Monumento Nacional, construida entre los siglos XVI y XVII, o irte de compras a la Recova, el mercado más famoso de la zona, que incluye una excelente feria de artesanía.
En Coquimbo, no puedes perderte la playa La Herradura y la vida nocturna del Barrio Inglés. Si vienes en la fecha en que Chile celebra su independencia (18 y 19 de septiembre) la fiesta es en La Pampilla, un clásico para bailar cueca, cumbia o salsa, probar platos típicos y tomar vinos o tragos con pisco.
Ya fuera de estas ciudades, visita el Parque Nacional Fray Jorge, un bosque de casi 10 mil hectáreas, oculto entre cerros y que gracias a la camanchaca, neblina que viene del Pacífico, mantiene especies de árboles propios del sur de Chile..
La pureza de su atmósfera permite la existencia de varios observatorios astronómicos, como La Campana, Cerro Tololo, La Silla y Municipal Cerro Mamalluca.
Si tienes alma de deportista, aquí hay muchos depósitos de adrenalina. Desde trekking a enduro, de buceo a windsurf, y también golf. Hay para todos los gustos.
Los pueblos en los valles como Pisco Elqui y Vicuña, te ayudarán a sanar del estrés con terapias naturales de toda clase. En el Valle del Elqui conoce pequeños y tranquilos poblados donde podrás comer productos típicos de la zona y visitar las bodegas elaboradoras de piscos y vinos, con catas incluidas.
Cómo llegar

EN AVIÓN
Desde Santiago, vuelos diarios al aeródromo La Florida en La Serena (1 hora).

EN BUS
Desde Santiago, buses salen de:
• Terminal Los Héroes: Tucapel Jiménez y Alameda, cerca de la estación de Metro Los Héroes. Varias empresas con destino al norte del país. Teléfono: (56-2) 4200099
• Terminal San Borja (ex Terminal Norte): San Borja y Alameda, cerca de la estación de tren Estación Central. Destinos al norte y dentro de la Región Metropolitana. Teléfono: (56-2) 7760645
Desde Coquimbo y La Serena salen buses al interior para llegar a Ovalle, Monte Patria, Pisco Elqui, Vicuña.

EN AUTOMÓVIL
Desde Santiago, por la ruta 5 norte a Coquimbo (458 km) y a La Serena (470 km).

Mapa: 
Coquimbo recibe gran cantidad de turistas atraídos por sus extensas y estupendas playas, como La Herradura, la más famosa de todas. 
Esta ciudad te servirá de punto de partida para exploraciones por la costa para visitar el Fuerte de Coquimbo, o hacia el interior y los valles. Y si vienes en septiembre, podrás asistir a una de las más grandes fiestas en que se celebra la independencia de Chile: La Pampilla. Es la fiesta típica de Coquimbo y sumamente popular, que puede durar entre cuatro días y una semana, dependiendo de lo que dicte el calendario de feriados hacia el 18 de septiembre. Se celebra en una explanada en el sector sur-oeste de la península de Coquimbo y se llena de gente festejando. Muchas personas llegan hasta allá para instalarse en carpas.
Las mejores playas de Coquimbo donde se permite hacer camping son Las Mostazas, Morrillos y Bahía Guanaqueros. Este último es un balneario muy visitado y recomendable para pasar varios días de relajo y actividades en el mar.
Justo entrando desde el sur, aparece la enorme Cruz del Tercer Milenio, uno de los monumentos religiosos más impresionantes de la ciudad. Otro sin duda, es la hermosa mezquita y centro cultural Mohammed VI, inaugurado el 2007 y construido gracias al trabajo de constructores y artesanos marroquíes.
Puedes conocer la gastronomía de Coquimbo recorriendo lugares como el Barrio Inglés, donde también se concentran actividades culturales, tocatas y activa vida nocturna. O ir al casino y ver si te da suerte el estar en un puerto pirata.
Al igual que su vecina, esta ciudad también fue asentamiento de diaguitas y de otras culturas originarias antecesoras, como la llamada Las Ánimas, que habitó aquí mismo entre los años 900 y 1200 d.C., y cuyos restos fueron encontrados donde ahora está el museo Domo, en plena Plaza Gabriela Mistral de la ciudad.


La Serena es una de las ciudades más bonitas y activas de la zona norte de Chile. Sus atractivos van desde excelentes opciones en hotelería y gastronomía, hasta playas, recorridos históricos y la cercanía de los valles de Elqui y Limarí.

La Serena, que de tan cerca terminó por quedar unida a Coquimbo, se diferencia de ésta especialmente por su arquitectura. En su pintoresco casco antiguo de inspiración colonial puedes hacer un interesante recorrido y fotografiar sus edificios. Visita el Museo Arqueológico y las iglesias y campanarios que han hecho distintiva a esta ciudad en todo Chile, como por ejemplo, la catedral, el convento de San Agustín, la iglesia de San Francisco (Monumento Nacional de los siglos XVI y XVII) y la de Santo Domingo (siglo XVIII). También puedes cerrar tu paseo en el Parque Japonés, el más grande de Sudamérica.

No hay nada mejor que los mercados para conocer la cultura de las ciudades y su gastronomía más auténtica y en La Serena, a cualquiera que le preguntes, te enviará a La Recova. Volverás cargado de papayas, la fruta típica de la zona, en sus más variadas presentaciones: naturales, en licor, jugo, jarabe, al almíbar, bombones o secas al azúcar.
Las playas de La Serena son estupendas. Peñuelas, El Faro, Mansa y Cuatro Esquinas son algunas de las que puedes visitar y que también son centro de deportes acuáticos y náuticos. De noche, la Avenida del Mar se transforma en el epicentro de la vida social que se completa con la oferta de pubs, restaurantes, bares y discotecas que se reparten por la ciudad.




El Parque Nacional Fray Jorge está a unos 108 km al sur de La Serena y lo puedes visitar por el día desde esa ciudad. Se trata de una extensión de casi 10 mil hectáreas donde viven árboles y plantas que solo se vuelven a ver en la zona sur de Chile, a la altura de Temuco o Valdivia, a 1.500 o 1.600 km de distancia. Esto es posible gracias a la camanchaca, una niebla densa que sube desde el mar y queda atrapada en este sector de cerros altos. Su acumulación permitió que sobreviviera lo último que quedó del bosque que hace miles de años dominó la zona.

Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, este parque está administrado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), la que se ocupa de mantener caminos y miradores para los visitantes, como también de la protección de los animales que viven allí.

Si tienes paciencia, puedes encontrarte con zorros, perdices y halcones. Si te acercas al mar, puedes ver pingüinos y chungungos (una nutria de mar). Según estimaciones de la Conaf, aquí existen más de 700 especies de plantas, de las cuales 266 son endémicas de Chile, 10 están en categoría "de peligro"  y 84 en categoría de "vulnerable". También algunos animales están amenazados.

Es una visita que recordarás, el lugar sobrecoge por lo raro que es encontrarse un bosque de estas características en una zona desértica.




Ubicada a 280 km al sur de La Serena, la hermosa bahía de Pichidangui, de 5 km de arenas blancas y aguas tranquilas, hace de sus playas un destino indispensable en el verano. Además es excelente lugar para los deportes náuticos por el viento que sopla en las tardes. También es un increíble foco para practicar el buceo

El clima aquí también es muy agradable. En verano, la máxima puede estar cerca de los 30°C y en invierno entre los 4°C y 12°C. Durante el año, el balneario es tranquilo, no te encontrarás más que algunas personas dedicadas a la pesca, pero ya en los meses estivales, despierta. Hay buena oferta en hospedaje, así que puedes escoger entre ir de camping o en hotel, y hay buena gastronomía típica.




A 48 km de Coquimbo y 60 km de La Serena, la península de Tongoy forma dos playas que reciben gran cantidad de visitas sobre todo en verano. Son las playas de Socos y Grande de Tongoy, de 2 y 14 km de largo respectivamente, donde puedes practicar buceo y pesca o hacer excursiones en jeep o en bicicleta.

En todo el lugar hay hoteles, complejos de muy cómodas cabañas y sitios de camping, pero también se alquilan departamentos. Como buen balneario chileno, tampoco pueden faltar las "picadas", restaurantes sencillos donde puedes probar lo mejor de la cocina más tradicional de la zona, especialmente mariscos y pescados. Tongoy es famoso por sus criaderos de mariscos y turbot.

La temperatura media anual llega a los 18°C y el verano es el mejor momento para descansar en sus playas. El invierno es un poco y frío y no hay mucha gente, pero eso puede ser bueno si lo que quieres es silencio y a tus vecinos lo más lejos posible.
En los alrededores también hay zonas de humedales a los que puedes llegar en bicicleta.





El trayecto que hace el río Elqui hasta las playas de La Serena atraviesa unos 140 km entre cerros plantados con viñedos y pueblos que desde hace años han combinado la agricultura con el turismo. Es el Valle del Elqui uno de los destinos más visitados que no te puedes perder si eres amante de la naturaleza y buscas experiencias de descanso diferentes.

Adentrándote 62 km hacia el este de La Serena por un camino pavimentado, llegas a Vicuña, una tranquila ciudad, famosa porque aquí nació la poetisa y Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral. Desde aquí puedes seguir recorriendo hacia el interior del valle. Visita Monte Grande, el pueblo en que Gabriela Mistral pasó su infancia, donde aún está su escuela, su casa y su tumba.

Como hay tantas alternativas para conocer este lugar, una buena forma de empezar es visitar las plantas elaboradoras de pisco. Allí puedes conocer todo el proceso de fabricación de este destilado de uvas, hacer degustaciones y compras.

Te encantarán poblados como Algarrobillo, El Tambo, Peralillo, El Molle y San Isidro: tranquilos, rodeados de viñedos o frutales, con arquitectura de adobe y bellas iglesias.
Si te gusta el deporte aventura, el valle también tiene rutas de trekking, cabalgatas, senderos para paseos en bicicleta y excursiones en jeep.

En Vicuña y Pisco Elqui, rodeado de viñas, puedes encontrar muy buenos restaurantes y "picadas" donde comer desde asados de cabrito hasta comida orgánica. Puedes pedir recomendaciones a los lugareños, especialmente si se trata de mermeladas, empanadas, pan amasado y manjar.
En los distintos rincones del Valle del Elqui se han instalado a vivir muchas personas que intentan tener una vida más cercana a la naturaleza y lejos del ajetreo de las ciudades. Y debido a que este lugar sería fuente de energías sanadoras, es fácil encontrar centros de hospedaje con terapias alternativas como reiki, meditación y masajes. En medio de la hermosa geografía del valle de Cochiguaz está el centro del misticismo y terapias alternativas.

Para completar este viaje para los sentidos visita el observatorio astronómico Mamalluca. La pureza del aire del Valle del Elqui permite una espectacular observación de las estrellas.




En la zona norte, el Valle del Limarí, es reconocido en todo Chile por la producción de vinos. Las características climáticas de la zona les otorgan una personalidad muy distinta a los del resto del país, especialmente a los blancos, que recuerdan frutas tropicales.

Hacia la primavera, la temperatura en la noche llega a los 12°C y en el día a 25°C. Por eso este clima es ideal para el cultivo de frutas tropicales como las papayas, que hacen famosa a toda la región, y la uva de mesa, que se exporta.

El río Limarí es el principal y la ciudad más importante es Ovalle, a 85 km al sureste de La Serena. Le dicen la "perla del Limarí" por sus fértiles alrededores, donde predominan las laderas de los cerros plantadas con viñedos o árboles frutales.

Aquí la oferta turística es muy variada y los escenarios son ideales para recorridos inolvidables. En el Museo del Limarí puedes ver de cerca una colección de más de 700 piezas de alfarería de las culturas diaguita, molle y ánimas, cuya huella más característica quedó en las formas y decorados de sus utensilios.

Puedes hacer la Ruta del Vino del Limarí, que combina visitas a importantes bodegas de vinos de exportación y un bello cementerio rural con reproducciones en miniatura de las iglesias de La Serena y adornado con flores de papel. Puedes incluir una visita a una antigua hacienda decorada con muebles de época o a un criadero de avestruces. En la zona venden deliciosos productos, como empanadas y queso de cabra con merkén.

Hacia el oeste, están las termas de Socos, el Parque Nacional Fray Jorge, el Monumento Nacional Valle del Encanto, con zonas de petroglifos y pictografías de las culturas molle y diaguita, el Parque Nacional Talinay y el Embalse La Paloma, donde los fuertes vientos proveen el escenario ideal para practicar windsurf.