viernes, 22 de noviembre de 2013

Araucanía: Lagos y araucarias del paraíso mapuche


La fusión cultural se muestra de manera potente en la Araucanía, donde se mezcla la vida estudiantil de las más de 10 universidades de la joven ciudad de Temuco, con la experiencia de compartir con las comunidades indígenas.

Avanzando hacia la cordillera descubrirás la Araucanía en su concepto más puro: volcanes, araucarias milenarias y lagos transparentes, que ilustran una postal inolvidable de Chile, destacando los Parques Nacionales Huerquehue, Villarrica y Conguillío.

Lánzate al agua en el lago Villarrica, donde Pucón y el verano es destino obligado y protagónico del sur de Chile. Despierta comiendo chocolates en tu hotel, practica kayak en el lago, rafting en ríos como el Trancura, realiza un trekking por sus senderos o asciende un volcán, para después gozar de la gastronomía local en una ruca, hogar típico de la etnia mapuche. Acompaña a las familias mapuches reviviendo sus mitos, conociendo su artesanía en plata, su medicina tradicional y sus textiles coloreados con tintes naturales.

Disfruta también de cálidos baños termales, visitando los spa terapéuticos en las cercanías de Curacautín, Malalcahuello, Villarrica y Curarrehue. El invierno es buen momento para combinar este descanso con ski o snowboard, deslizándote rápidamente por las laderas de los volcanes Llaima, Lonquimay o Villarrica, o realizando una aventura fuera de pista, como trekking con raquetas o ski de travesía.


Para mayor información visita www.araucania.cl.

Cómo llegar:


EN AVIÓN
Desde Santiago, vuelos diarios a Temuco (1 hora 20 min sin escalas). El aeropuerto Maquehue está ubicado a aproximadamente unos 7 km de esa ciudad.
Durante el verano, vuelos desde Santiago a Pucón (1 hora 25 min sin escalas). El aeropuerto de Pucón está ubicado a 5 km del centro de esta ciudad.

EN BUS
En bus:
Hay transporte diario desde Santiago a Temuco (9 horas). La mayoría de los buses viajan durante la noche.
Buses salen desde:
• Terminal Alameda: Av. Bernardo O'Higgins 3570, metro Universidad de Santiago. Teléfono: (2) 7762424
• Terminal Santiago (ex Terminal Sur): Alameda y Nicasio Retamales, a 150 m al oeste del Terminal Alameda. Teléfono: (2) 3761750
• Terminal San Borja (ex Terminal Norte): San Borja y Alameda, cerca de la estación de trenes Estación Central. Teléfono: (2) 7760645
Desde Temuco a Pucón y Villarrica, salen buses del terminal Temuco (Balmaceda esquina Aldunate).

EN AUTOMÓVIL
Desde Santiago a Temuco conduciendo por la ruta 5 sur, 676 km. Desde Temuco hacia el sureste, a Villarrica son 81 km, y si el destino es Pucón, hay que seguir otros 27 km hacia el este. La ruta está en excelente estado y, en condiciones normales, llegar desde Santiago a estas localidades toma entre 9 y 10 horas.


Araucanía Andina: La Araucanía al Natural

En contraste con el área de Pucón y Villarrica, ubicado un poco más al sur, acá el área no concentra grandes poblados, ni vida nocturna, ni casinos. Esta es la Araucanía más verde, más tranquila, más rústica, donde el turismo es sinónimo de aventuras y naturaleza.

Visita el Parque Nacional Conguillío donde las araucarias decoran laderas y el volcán Llaima se alza imponente como si se jactara de ser uno de los volcanes más activos de Sudamérica. Aquí podrás hacer trekking, ciclismo, kayak y, en invierno, deslizarte en ski.

Encántate con pueblos como Curacautín y Lonquimay, donde resalta la cultura indígena pehuenche y la influencia de su gastronomía local. Conoce su cosmovisión, su hermosa artesanía en plata, sus textiles coloreados con tintes naturales y el porqué la araucaria es un árbol imprescindible para su cultura.

Si lo que buscas es algo de relajo y placer, en la zona se ubican cuatro centros termales: Tolhuaca, Malalcahuello, Manzanar y Río Blanco, además de pozones naturales en las localidades de Ranquil y Melipeuco. Las Termas de Malalcahuello son el complejo más amplio y cuenta con piscinas temperadas bajo techo y servicios de spa. Aquí podrás darle un pequeño regalo a tu cuerpo. En invierno, las visitas termales puedes acompañarlas con los centros de ski Las Araucarias y Corralco, ambos ubicados en volcanes activos.

Cómo llegar:
EN AUTOMÓVIL
Desde Santiago, por la ruta 5 sur, tomar la salida en Victoria hacia Curacautín-Lonquimay. A Curacautín son 55 km. A Lonquimay, 63 km desde la ruta 5 sur.

Parque Nacional Conguillio:Trasládate a la tierra prehistórica

¿Es posible ver a un braquiosaurio alimentándose de una enorme araucaria con el Volcán Llaima de fondo? La respuesta es sí. Discovery Channel transmitió hace unos años la serie "Walking with Dinosaurs" (Paseando con dinosaurios) y uno de los lugares seleccionados para filmarla fue el Parque Nacional Conguillío. Ven a descubrir en vivo sus araucarias milenarias y escoriales de lava, un paisaje muy similar al tiempo en que vivían estos gigantes.

En sus 60 mil hectáreas, tiene la mezcla perfecta entre soledad, paisajes hermosos y terrenos ideales para realizar deportes al aire libre como ciclismo, trekking y kayak. Si estás pensando en realizar circuitos de trekking, el parque cuenta con 12 senderos de distintos niveles de dificultad. Si tienes buen estado físico no puedes perderte las seis horas de caminata (entre ida y vuelta) a Sierra Nevada, una ruta que llega a tres miradores donde la recompensa visual es única.

Otra ruta más sencilla es el "sendero de los carpinteros", que va desde el centro de informaciones hasta la laguna Captrén. Acá es posible ver a un pariente del "Pájaro Loco" ("Woody Woodpecker"), el carpintero. Esta ave endémica de Chile es la más grande en su especie y tiene tres cosas en común con el conocido personaje de Walt Disney: su cresta roja, sus picoteos en los árboles y su grito parecido a una carcajada.

Lo más recomendable está a 1,8 km de haber comenzado esta ruta, ya que se encuentra la "Araucaria Madre", el ejemplar más antiguo del parque, con más de mil 800 años de vida. Como para hacerle una reverencia.

Pucón - VillarricaUn lago, dos ciudades y múltiples alternativas de entretención

En Villarrica y Pucón encontrarás actividades si eres viajero sibarita, consumista o amante del aire libre, porque aquí la variedad va desde casinos de juego, restaurantes, ferias y mercados, hasta circuitos termales y parques nacionales.

En estas ciudades se combinan la herencia cosmopolita de los colonos alemanes que llegaron a Chile en el siglo XIX con las tradiciones de la etnia mapuche, lo que se puede apreciar desde su arquitectura hasta el abanico de atracciones disponible; desde una jornada jugando en el casino hasta una cena en una tradicional "ruca" mapuche –vivienda tradicional de la etnia– ubicada en pleno centro de Villarrica.

Los días siempre serán escasos cuando decidas el itinerario de tu viaje. Imposible dejar de visitar alguno de los centros termales de la zona, como las termas de Coñaripe, San Luis, Huife o las Geométricas, o perderse un recorrido por el Parque Nacional Huerquehue, con espléndidas maravillas naturales como el lago Verde.

Cuando ya hayas disfrutado los restaurantes de la calle Fresia de Pucón, el mercado de Villarrica, el balneario de Lican Ray en el vecino lago Calafquén, y el lago Caburgua y sus "Ojos", es posible extender el recorrido a través del paso Mamuil-Malal, que en poco más de 200 km de buen camino une Pucón con San Martín de los Andes, en Argentina, en un paisaje donde abundan las araucarias.

Otras actividades:
http://www.skipucon.cl

Temuco: Conoce las tradiciones de la Araucanía

A solo siete cuadras de la Plaza de Armas de Temuco se encuentra el Monumento Natural Cerro Ñielol, la única Área Silvestre Protegida de Chile que se encuentra en el radio urbano de una ciudad. Empápate de la naturaleza con sus bosques de peumos, boldos, olivillos, robles, laureles y ulmos y conoce también su historia, ya que aquí se encuentra la "Patagua del Armisticio", que recuerda cuando el pueblo mapuche hizo entrega de sus tierras a los colonizadores para la creación de la ciudad.

Si deseas conocer más de la historia recorre el Museo Regional de Temuco, ubicado en una antigua casona colonial declarada Monumento Histórico Nacional. Aquí podrás ver más de tres mil objetos que comprenden colecciones pictóricas, fotográficas y arqueológicas de la Araucanía.

No puedes irte de la ciudad sin antes visitar el Mercado Municipal. Cientos de pequeñas tiendas de artesanías y souvenirs se mezclan con los olores de los restaurantes que ofrecen una variada y atractiva cocina local. Platos a buenos precios como pailas marinas, pescados, cazuelas, pastel de choclo (maíz) y humitas (maíz rallado y cocido, condimentado con cebolla y envuelto en las hojas de las mazorcas) te tentarán cuando camines por sus multicolores pasillos.

Llaguepulli: Turismo Mapuche

Llaguepulli es un sector costero, en donde predomina la cultura lafquenche, rama hermana del pueblo mapuche. La localidad tiene la particularidad de colindar con el océano pacífico y el lago Budi.

En lengua mapudungún el término Budi, significa "sal", haciendo alusión a la principal característica que tiene este atractivo turístico: ser el único lago salado más austral del mundo y uno de los pocos a nivel mundial.

No puedes irte de la costa sin antes convivir con los lafquenches en un entorno natural único.

Capitán Pastene: La nueva Italia

Capitán Pastene es una localidad de la Cordillera de Nahuelbuta en donde predomina la cultura italiana entremezclada con la chilena y mapuche; lugar único en el país.

Este poblado representa al mundo italiano en Chile con las tradiciones propias de Emilia-Romaña, región italiana de donde proviene la mayoría de los colonos que hoy habitan Capitán Pastene. En ella, destacan principalmente su arquitectura con fuentes de agua, glorieta y edificios con alto valor patrimonial como el cine, su iglesia, sus bodegas y, por otra parte también destaca su cucina italiana (cocina italiana); gastronomía típica de la región italiana.

Hoy, esta zona es famosa por la fusión de aromas y sabores italiano-chileno-mapuche con una calidad que realmente sorprende, y si agregamos la hospitalidad de su gente, te darán ganas de volver.

Cómo llegar:

EN BUS
Desde Angol es posible llegar hacia Capitán Pastene en buses Bio Bio, salidas diarias.

EN AUTOMÓVIL
Capitán Pastene se ubica a 120 km al noroeste de la ciudad de Temuco. A 10 km de la localidad de Lumaco, yendo desde Traiguén hacia la costa, después de ascender por una cuesta amplia, se llega a Capitán Pastene.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Zona de Lagos y Volcanes

Pasados los 400 km al sur de Santiago comienza a sentirse la diferencia. Allí está la ciudad de Chillán, con sus tradiciones e historia, y las faldas de los Nevados de Chillán, con su centro de ski y termas. 

Pero más allá del río Biobío, y por otros 800 km hasta Castro en la isla de Chiloé, el paisaje se torna campestre, la vegetación lo inunda todo y el verde se expresa en mil matices. Aquí la vida corre a otro ritmo, más pausado y junto al crujir de la leña en la chimenea. La lluvia cae y limpia los cielos, que vuelven al azul intenso. Huele a bosque y a tierra húmeda. La gente es cálida y acogedora. Viven de la agricultura, la ganadería y la madera.

Bienvenido al sur de Chile, un territorio de gran belleza escénica, que incluye las regiones del Biobío, de la Araucanía, de Los Ríos y Los Lagos.

Accesibles por modernas carreteras, Chillán, Concepción, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt, son sus principales ciudades. Para ski, en invierno, y vida junto al lago, en verano, no puedes perderte Villarrica y Pucón. También está el archipiélago de Chiloé, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y donde aún perviven ancestrales tradiciones.

Podrás encontrar desde sofisticados hoteles hasta equipados campings, pasando por ecolodges y hosterías caseras. Además de un cóctel de experiencias para todos los gustos.

Disfruta de un baño en termas naturales, bajo un cielo estrellado y en medio de la naturaleza. Practica deportes náuticos en lagos y ríos, disfruta de un día de pesca, o explora los más de 30 monumentos naturales, reservas y parques nacionales. Sin contar con que en invierno podrás esquiar en cómodos centros invernales.

Si prefieres actividades más apacibles, te espera una magistral gastronomía, podrás conocer a las comunidades de los indígenas que habitan estas tierras y recorrer pintorescos pueblos que levantaron los inmigrantes europeos que llegaron en el siglo 19.


Cómo llegar

EN AVIÓN
Cada día salen vuelos de Santiago al Aeropuerto Carriel de Concepción (1 hora). Servicio de transfer y taxi a Concepción y Talcahuano.

EN BUS
Todos los días salen buses de varias compañías desde Santiago a Chillán (4 horas) y Concepción (6 horas y media). Buses salen desde:
• Terminal Alameda: Av. Bernardo O'Higgins 3570, metro Universidad de Santiago. Teléfono: (56-2) 7762424
• Terminal Santiago (ex Terminal Sur): Alameda y Nicasio Retamales, a 150 m al oeste del Terminal Alameda. Teléfono: (56-2) 3761750
Buses locales conectan con otros poblados de la zona.
También llegan buses desde Puerto Montt, Valdivia, Temuco, Osorno y otras ciudades.

EN AUTOMÓVIL
Desde Santiago, por la ruta 5 sur se llega a Chillán (404 km), luego hay que tomar la ruta 152 rumbo al oeste para llegar a Concepción (500 km desde Santiago).




Concepción - Chillán:

Por siglos, el río Biobío fue la frontera para los mapuches que resistían el avance de los conquistadores españoles. Hoy, marca el comienzo del sur de Chile, donde los valles centrales dan paso a un paisaje cada vez más campestre.

En la zona-centro sur de Chile, Chillán y sus localidades cercanas son cuna de grandes personajes chilenos. El mismísimo Bernardo O'Higgins, padre de la patria, nació en esta ciudad, al igual que el pianista conocido a nivel mundial, Claudio Arrau, que cuenta con un museo propio. Arturo Prat, capitán del busque "Esmeralda", fallecido en el combate naval de Iquique, nació en Ninhue (a 46 km), y Violeta Parra, la autora de "Gracias a la vida" y "Volver a los 17", y su hermano el poeta Nicanor Parra son de San Carlos (a 27 km), donde la casa natal aún está intacta. Otro cantautor chileno, Víctor Jara, es oriundo de San Ignacio (a 30 km).

Chillán guarda una turbulenta historia. Fue fundada en 1580 y asolada, una y otra vez, por numerosos terremotos. El del año 1939, de 8,8 grados, acabó con casi la totalidad de la ciudad, en ese entonces construida en adobe, razón por la cual ya no queda registro de sus casas coloniales. En la catedral de la ciudad, frente a la Plaza de Armas, una cruz de 39 metros de alto es un monumento que recuerda a los miles de chillanejos que murieron en el "terremoto de Chillán".

En la Escuela México, se pueden apreciar los murales que los artistas mexicanos David Alfaro Siqueiros y Xavier Guerrero pintaron como obsequio a la ciudad, tras el mismo terremoto.

Por la costa, se encuentran diversos pueblos y caletas, como Dichato, Tomé, Coliumo y Cocholgüe, donde abundan los restaurantes de comida típica, especialmente pescados y mariscos. Las caletas de toda esta región fueron muy dañadas por el terremoto de febrero 2010, pero muchas de ellas ya están levantadas.

Para disfrutar de uno de los deportes más populares del campo chileno, el rodeo, hay que visitar la medialuna, y para degustar la gastronomía local y comprar productos de la zona, incluso artesanía, el mercado de Chillán, un clásico. Cuenta con pequeños locales de comida típica, donde se pueden probar las longanizas de la ciudad, famosas en todo Chile.

Una vista a Chillán es la antesala a su principal atractivo: sus montañas y sus espectaculares canchas de ski en sus cercanías, en las faldas de los Nevados de Chillán, en invierno podrás disfrutar de 28 pistas de ski, nueve andariveles, hoteles y spas con vista a la nevada cordillera, y termas naturales, un clásico de la zona en las Termas de Chillán. En verano, aquí podrás cabalgar, hacer trekking y escaladas. Deporte y relajo total es la combinación que encontrarás en este lugar.





Concepción, la capital regional situada a 500 km de Santiago, combina barrios universitarios, una animada vida nocturna, edificios históricos y toda la comodidad y sofisticación de una ciudad moderna.

Es la segunda ciudad más poblada de Chile. Fundada por Pedro de Valdivia en 1550, fue sitiada por los mapuches, atacada por piratas y destruida por intensos terremotos, incluido el del 27 de febrero de 2010.

Uno de sus atractivos es el barrio universitario. Aquí, en La Casa del Arte, podrás conocer "La presencia de América", el enorme mural del mexicano Jorge González que celebra la independencia de los pueblos latinoamericanos. También merece una visita la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, con sus grabados de Guayasamín.

El recorrido sigue en el mercado municipal, que ofrece artesanía y cocina con platos típicos, en la catedral de la Santísima Concepción y el teatro de la Universidad de Concepción.

Para descansar, nada mejor que una parada en el Parque Ecuador, el pulmón de Concepción. La Plaza España, Arturo Prat y la avenida Pedro de Valdivia son el corazón de la noche penquista, concentrando gran variedad de restaurantes y pubs.

Después de haber recorrido esta ciudad del Bíobío de punta a punta, es hora de explorar las alternativas naturales y rurales de la región, junto con el histórico pueblo minero de Lota y las caletas que pintan las costas del Pacífico.

Atardecer en la Ciudad de Concepción


Pueblo minero de Lota: 

Antiguamente, la costa al sur de Concepción era conocida como la Costa del Carbón, y hasta 1997, el epicentro de esta actividad minera fue Lota. A 43 km del Gran Concepción y a orillas del Pacífico, es una de las escapadas más interesantes que se pueden hacer desde esta ciudad.

Su mayor atracción es la mina Chiflón del Diablo, un yacimiento submarino donde los antiguos mineros hacen ahora de guías en unos circuitos muy bien organizados que te llevarán por túneles y galerías hasta una veta de carbón a 50 metros bajo el mar. La casa donde vivían los administradores de la mina es el Museo Histórico de Lota, donde se puede repasar el glorioso pasado de esta localidad.

La siguiente parada es el Parque Cousiño, con sus bellos jardines y paseos entre estatuas y piletas, construido por los antiguos propietarios de las minas de Lota. Se puede recorrer con un guía que, vestido a la usanza, cuenta la historia de la familia Cousiño.

En la calle principal está la Iglesia San Matías Apóstol, de 1923, estilo gótico y con una linda fachada de piedra. Aquí descansan los restos de Matías Cousiño, quien financió la iglesia, impulsó la explotación del carbón y creó la ciudad de Lota. Justo al frente está el antiguo teatro, que fue pensado como un espacio cultural para los mineros y sus familias.

Saliendo del casco urbano, camina por las anchas playas de Lota y prueba los ricos pescados y mariscos en pequeños restaurantes con vista a los barquitos de colores.



Reservas Nacionales Ralco y Alto Biobío:

Estas dos reservas nacionales son ideales para los viajeros que quieran conocer la flora y fauna nativa de las zonas cordilleranas, además de volcanes activos y otros atractivos legados por las antiguas comunidades pehuenches que aún habitan aquí.

En la Reserva Nacional Ralco existen múltiples senderos y circuitos de trekking para los amantes de las caminatas. Uno de ellos es el sendero de Quillaicahue al salto de Loncotahue, que toma unas seis horas siguiendo el trayecto del río Ralco hasta un salto de agua, pasando por frondosos bosques. Especialmente bellos son los "ojos de agua", caudalosas vertientes que aparecen de la montaña y dan origen al río Ralco, un excelente lugar para la pesca con mosca.

Otro sendero es el que asciende desde Quillaicahue hasta el volcán Callaqui, que en ocho horas permite disfrutar de milenarios bosques de lengas y araucarias, hogar además de numerosas familias pehuenches.



Más al sur se ubica la Reserva Nacional Alto Biobío, de 40 mil hectáreas en plena Araucanía, donde habitan pudúes, zorros, pumas, guanacos, cóndores, halcones, aguiluchos, culebras y sapitos de cuatro ojos.



Termas de Chilán y Valle Las Trancas:

Desde Chillán montaña 80 km arriba llegarás al Valle Las Trancas y al centro de ski Termas de Chillán.

En la ladera del Volcán Chillán, a 1.650 metros, se emplaza un importante complejo de ski, que incluye hoteles, spa, piscinas termales y canchas que atraviesan bellos bosques. Disfruta de una variedad de pistas, ya seas esquiador novato o experimentado, como Las Tres Marías (13 km), la pista más extensa de Sudamérica, que incluye el telesilla más larga.

Elige entre múltiples opciones como snowpark (tobogán de nieve), circuitos para motos de nieve, heliski y terrenos fuera de pista. Desde la cima, la vista es privilegiada, al Volcán Antuco y al Domuyo, en Argentina. Termina la jornada deportiva sumergiéndote en las tibias aguas termales de las piscinas, cubiertas y al aire libre, o dándote el gusto de un masaje con piedras calientes o fango mineral.



En verano, el destino ideal es el Valle Las Trancas, una pequeña villa andina con hosterías y cabañas. Desde aquí se puede salir a hacer senderismo, mountainbike, escalada y paseos a caballo, entre cascadas, acantilados y bosques de coigües, lengas y robles. En época invernal, en Las Trancas hay alojamiento a minutos de las canchas de ski.






Es uno de los pocos parques ubicados en la Cordillera de la Costa. Creado en 1939, con 6 mil 832 hectáreas y a 162 kilómetros al noroeste de Temuco, Nahuelbuta ("tigre grande" en la lengua de los mapuches) es un verdadero santuario de araucarias, con ejemplares de dos mil años, que a mayor altura crecen casi en solitario. Aquí se pueden encontrar coigües, ñirres, robles, lengas, orquídeas, plantas carnívoras, aves como el carpintero negro y mamíferos como el puma, el zorro de Darwin y el pudú, un pequeño ciervo chileno.

El parque cuenta con 30 caminos y 15 senderos, lo que permite recorrerlo en auto o a pie. El centro de informaciones de Conaf y la zona de camping están en Pehuenco. Aquí comienza la ruta más popular, un paseo de poco más de 4 kilómetros hasta el cerro Piedra del Águila, de 1.379 metros, desde donde se puede admirar la exuberante y virgen naturaleza del parque, el inmenso Océano Pacífico hacia el oeste y una impresionante cadena de volcanes andinos por el este. Cuando cae la tarde, aparece la postal más sublime de Nahuelbuta: un cielo teñido de rojo y rosado, junto a los cientos de araucarias milenarias.





VALLE CENTRAL: y la ruta del vino

Imagínate en un antiguo tren paseándote por enormes extensiones de viñedos con una copa de buen vino en la mano mientras cantantes tradicionales entonan viejas tonadas. No es un deseo desquiciado, es una realidad que se reproduce semana a semana en el Valle de Colchagua, tal vez el más emblemático sitio del turismo de viñas en Chile.

La morfología de la zona central, entre dos cordilleras –la de Los Andes y la de la Costa– , está cruzada por varios ríos que forman fértiles valles. Desde los primeros tiempos de la Colonia estos valles han sido ampliamente aprovechados para plantar vides, originalmente traídas de Europa. A fines de los años 70 la producción de vinos comenzó a desarrollarse aplicando tecnología moderna y conocimientos que aprovechan al máximo la topografía en laderas, los vientos del mar y de las montañas, las diferencias de temperatura entre la noche y el día. Condiciones que han dado paso al reconocimiento de Chile como uno de los principales exportadores de vino del "nuevo mundo".

Cepas como Cabernet Sauvignon, Carmenere, Syrah, Pinot, Sauvignon Blanc o Chardonnay, son los estandartes de los viñedos de esta zona, sus sabores se diferencian sutilmente dependiendo de la latitud en que han sido cultivados. Podrás experimentar aromas, sabores y cuerpo de exquisitos vinos, orientado por expertos guías y/o sommeliers, anfitriones en las visitas a las empresas vitivinícolas.

Los valles de Aconcagua, Casablanca, San Antonio-Leyda, Maipo, Cachapoal, Curicó y Maule acompañan al de Colchagua en esta cruzada de degustaciones y placeres. Y el vino no es el único motivo, pero sí una buena razón para conocer los hoteles, rutas de cabalgatas, recorridos en bicicleta, museos y otros atractivos que hacen de viajar por estos valles toda una experiencia. Con una copa en la mano, claro.

Cómo llegar

EN AUTOMÓVIL
• Aconcagua: San Felipe es la ciudad más próxima a los viñedos. Desde Santiago, 94 km hacia el norte, a través de la ruta 57. Hay buses desde terminal Los Héroes.
• Casablanca: Se debe llegar al pueblo de Casablanca por la ruta 68, a 75 km al oeste de Santiago. Hay buses desde Terminal Pajaritos.
• San Antonio y Leyda: Desde Santiago al puerto de San Antonio, son 112 km al suroeste, por la autopista Del Sol. Salida a Leyda, km 92.
• Maipo: Pirque es el hogar del Maipo Alto. Desde el centro de Santiago por Av. Vicuña Mackenna hacia el sureste, hasta que se convierta en Av. Concha y Toro, en la comuna de Puente Alto. Al llegar a la Plaza de Puente Alto, siga por Av. Concha y Toro hacia el sur, en donde llegará al puente que cruza el río Maipo (Puente Concha y Toro). Continúe unos pocos metros más allá del puente, y se encontrará con la plaza de Pirque. Hay buses desde la estación Bellavista de la Florida (Línea 5).
• Cachapoal: Se ubica 14 km al sur de Rancagua. A esta ciudad se llega por la ruta 5 sur, a 84 km de Santiago. Hay un by-pass en los alrededores de Rancagua, por lo que es necesario estar atento a la señalización antes de llegar a la comuna de Graneros. Desde el terminal Santiago salen buses cada 30 minutos y desde la Estación Central hay varias frecuencias diarias a través del Metrotren. El trayecto demora 90 minutos.
• Colchagua: Santa Cruz es el punto principal del valle (191 km al suroeste de Santiago). Desde Rancagua hay que continuar por la ruta 5 sur hasta llegar a San Fernando por la entrada Norte, cruzar la Av. O'Higgins y tomar la ruta I-50, (Carretera del Vino) hasta la entrada a Santa Cruz por Paniahue. Salen buses desde el terminal Santiago y desde el terminal Rancagua.
• Curicó: a 194 km al sur de Santiago, por la ruta 5 sur. Salen buses desde Santiago hasta Curicó en el Terminal Sur cerca del Metro Universidad de Santiago. El viaje dura aproximadamente dos horas y media.
• Maule: Talca es el hogar de este valle de vinos. Por la ruta 5 sur, a 257 km de Santiago. Salen buses desde Santiago hasta Talca en el Terminal Sur cerca del Metro Universidad de Santiago. El viaje dura aproximadamente tres horas y media.




La zona del Valle de Colchagua, palabra que significa "lugar de pequeñas lagunas", cuenta con ricas tradiciones y cultura muy interesantes de visitar. Históricamente fue parte del imperio inca y posteriormente pasó a ser el lugar escogido por las familias de la oligarquía de Chile para construir grandes mansiones, algunas de las cuales siguen en pie.

El de Colchagua es otro de los valles transversales de la zona central de Chile, cuyas tierras están bañadas por las aguas del río Tinguiririca y donde se ubican las ciudades de San Fernando y Santa Cruz, dos de las más importantes de la región, y algunas localidades de gran interés turístico, como Chimbarongo, Lolol o Pichilemu.

En tu visita a este valle un hito es la conocida Ruta del Vino Colchagua, que incluye diecisiete bodegas productoras de vinos tintos y blancos, reconocidos internacionalmente por su excelente calidad, y tours para recorrer los viñedos y probar los vinos. Además encontrarás hoteles, restaurantes, tiendas de alimentos típicos, cabalgatas y El Tren del Vino.

Sin embargo, la cultura tradicional criolla cumple un rol turístico igual de relevante. Chimbarongo, por ejemplo, es un pequeño poblado que destaca por su artesanía en mimbre, la cual podrás observar incluso desde la carretera en pequeños puestos que se ubican al costado de ella. Lolol, por su parte, cuenta con el título de Zona típica o pintoresca, una de las categorías del Consejo de Monumento Nacionales, gracias a sus esfuerzos por mantener la hermosa arquitectura colonial de siglos pasados.
Y si quieres conocer uno de los mejores balnearios para practicar surf, no puedes dejar de visitar Pichilemu, situado en la costa de la región. A solo 40 km al este llegas a Santa Cruz, donde podrás visitar el Museo de Colchagua, que alberga algunas de las colecciones más importantes en cuanto al acervo cultural nacional, empapándote de un poco más de historia de esta atractiva zona y del país.




Quizás sea uno de los valles más emblemáticos de la zona central y con mayor raigambre vitivinícola. Fue en el Maipo donde los conquistadores fundaron las primeras viñas en la época colonial tras comprobar, como lo podrás hacer tú, las bondades del clima y su riqueza agrícola. Ubicado en plena Región Metropolitana, sigue el curso del río que bautiza al valle, acogiendo en sus faldeos a una buena parte del trazado urbano de la capital.

Destacan dos factores que hacen del Maipo un valle muy especial: su estratégica ubicación a pocos kilómetros de Santiago y Valparaíso y su topografía, que permite que se puedan producir variadas cepas a distintas alturas. Así, igual que la mayoría de los valles de la zona central de Chile, el del Maipo cuenta con una importante producción vitivinícola, siendo uno de sus principales atractivos turísticos. Podrás conocer varias viñas disfrutando de una copa de los mejores vinos chilenos, especialmente el mundialmente famoso Cabernet Sauvignon, cuyo prestigio nació en este valle. La Ruta del Vino Maipo Alto y la Viña Concha y Toro ofrecen visitas guiadas con degustación.
Si después de paladear un buen vino te gustaría conocer un poco más esta zona, son varias las localidades que te esperan. Isla de Maipo, situada a 40 km al sureste de Santiago, destaca por su tradición criolla y su esencia rural.

También tienes que visitar Calera de Tango que resalta especialmente por sus edificaciones de los tiempos de la Colonia. En esta localidad, situada al sur de Santiago, puedes visitar la Hacienda de Los Jesuitas, estructura de más de cien años de antigüedad, subir al Pucará de Chena, sencilla fortaleza incaica estratégicamente ubicada –domina el valle y a los dos únicos vados existentes en el río Maipo–, o simplemente, disfrutar de una empanada de pino (carne, cebolla, pasas de uva, huevo cocido) con pipeño, vino blanco al estilo campestre chileno que es parte de los secretos del valle.





A apenas 80 km de Santiago y a 41 km de Valparaíso, el Valle de Casablanca es uno más de los "valles transversales" que cruzan el centro de Chile entre la cordillera y el mar, y debe su nombre a Santa Bárbara de Casablanca, esposa del monarca español Fernando VII.

Carente de agua, se construyeron represas y embalses, las cuales le dieron un nuevo soplo de vida. Hoy por hoy es uno de los valles productores de vino blanco más importantes del país y ha hecho del turismo vitivinícola uno de sus puntos fuertes. Si lo que quieres es tomarte una buena copa de vino blanco, tan sólo recorre las decenas de viñas dedicadas a su producción, las cuales se encuentran repartidas a lo largo de la geografía de Casablanca.

Pero además de vino, este valle está lleno de tradiciones y cultura. La localidad de Casablanca lleva a cabo desde hace tres años una entretenida "fiesta costumbrista", que se desarrolla los primeros días de octubre y cuenta con presentaciones folclóricas de cantantes, comidas típicas y recorridos turísticos. La entrada es gratuita.

Una localidad muy recordada de este valle es Lo Vásquez, pequeño poblado de arraigada tradición católica debido a la peregrinación que se realiza todos los años en nombre de Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez, que convoca a miles de personas cada 8 de diciembre.




También conocido como la "Cuenca de Rancagua", recibe su nombre por el río que baña sus tierras y se extiende hasta el lago Rapel. Situado aproximadamente a 90 km al sur de Santiago, gracias a la baja altura de la Cordillera de la Costa en algunas zonas, los vinos que aquí se producen son distintos y especiales, convirtiéndolo en un valle único en la ruta del vino nacional.

El lago Rapel se ha transformado, con el pasar de los años, en un gran punto turístico de la región y del valle. Conformado por los afluentes de los ríos Tinguiririca y Cachapoal y sostenido por una represa construida el año 1968, es el lugar ideal para que disfrutes de un hermoso entorno natural donde practicar deportes náuticos. Puede ser visitado a lo largo de todo el año, siendo el verano la mejor época debido a su atractivo como balneario.

Parte importante del valle es Doñihue, una pequeña localidad situada a 20 km al sureste de Rancagua y que destaca por su artesanía en chamantos. Estos son mantas muy similares al poncho y de gran tradición "huasa", fabricadas a mano con una fina mezcla de seda y lana de oveja. Son parte de la vestimenta formal del huaso chileno y lucen llamativos colores y diseños. Si tienes sed, no hay problema, el pueblo es un afamado productor de pipeño, especie de vino blanco poco fermentado de larga tradición en el campo de Chile.

La Ruta del Vino de Cachapoal ofrece tours guiados por importantes bodegas productoras de excelentes vinos, especialmente de la cepa emblemática chilena Carmenére. Algunos incluyen cabalgatas, asados al aire libre y mountainbike.





Orgulloso de ser el valle con más hectáreas plantadas del país, el del río Maule resalta en el circuito del vino nacional. Ubicado en la región homónima, las primeras plantaciones se realizaron durante el tiempo de la Colonia. Actualmente posee una superficie de tres millones de hectáreas y está conformado por la provincias de Talca, Linares y Cauquenes, convirtiendo a la región en la de mayor producción vinícola de Chile. Muchas de las viñas se han organizado para que los visitantes puedan catar las diferentes variedades de cepas de la zona y experimentar.

Cuando visites el valle podrás observar que el gran atractivo turístico va más allá del vino, resaltando su naturaleza e imponente paisaje rodeado por la cordillera. Tendrás la oportunidad de conocer la Reserva Nacional Altos de Lircay, creada en 1996 con más de doce mil hectáreas de extensión y hogar de bosques nativos de roble, lenga y coigües. También destacan sus volcanes, los Descabezados y el Quizapú, este último el protagonista de la mayor erupción de la historia nacional. La mejor época para visitar este valle es en primavera u otoño; el tiempo es más agradable y hay menos visitantes.

Si prefieres quedarte en un ambiente más citadino, la ciudad de Talca es la opción. La capital de la región resalta por su historia y tradición. Aquí podrás encontrar el Museo O'Higginiano y de Bellas Artes de Talca, situado en plena Plaza de Armas de la ciudad, donde se encuentra la Declaración de la Independencia de Chile, un documento bicentenario de enorme valor patrimonial.



Ubicado en el sector oriental de la región de Valparaíso, el Valle de Aconcagua es el último de los llamados "valles transversales", los cuales se extienden desde Atacama hasta Valparaíso, entre la Cordillera de Los Andes y el Océano Pacífico, y que son parte importante de la gran riqueza natural de Chile. De vegetación silvestre e imponentes montañas, el Valle de Aconcagua, a 80 km al norte de Santiago, es regado por las aguas del río del mismo nombre que se desemboca en Concón, al norte de Valparaíso.

Sus atractivos van desde una indiscutible fertilidad, lo que lo hace ser uno de los valles más relevantes en cuanto a agricultura, ganadería y fruticultura, hasta su esencia "huasa", la cual lo ha hecho protagonista de algunas de las fiestas criollas más representativas que podrás presenciar, como por ejemplo, la fiesta de "la trilla a yegua suelta" –en la localidad de Putaendo–, las domaduras de potros o los rodeos, clásicas aficiones campesinas o "huasas".

San Felipe y Los Andes son dos de las localidades más características del valle, pero en toda su extensión podrás descubrir pequeños poblados ricos en historia y tradición, que harán de tu visita una experiencia única.

Si lo que quieres es conocer la majestuosa naturaleza del Aconcagua, entonces el lugar que debes visitar es la Serranía del Ciprés. En pleno corazón del valle y con el cordón montañoso Bellavista como telón, es un proyecto que intenta establecer la situación actual de los cipreses de cordillera que crecen a más de 2.000 metros de altitud. Accesible en todos los medios de transporte hasta la zona de picnic, cuenta con algunos de los senderos más hermosos de toda la zona, los cuales te mostrarán la verdadera esencia del gran Valle de Aconcagua. Las mejores épocas del año para visitarlo son primavera u otoño y es apto para camping.

El parque San Francisco de Los Andes, iniciativa privada reciente que se encarga de su conservación, ofrece opciones de pesca con mosca para aficionados (hay instructores) y expertos en el estero de San Francisco, donde abundan las truchas marrones. Está a solo 100 km de Santiago. Ahí puedes también hacer cabalgatas, excursiones y parapente.


COSTA CENTRAL: Grandes puertos, pequeñas caletas y el Pacífico inmenso

Poco más de una hora en automóvil tardarás desde las paredes andinas de Santiago para experimentar la hegemonía del Pacífico. Modernas carreteras te llevarán rápidamente al aire salino y puro de la costa, mientras aparecen las principales ciudades de esta latitud, unidas en un gran eje urbano: el puerto de Valparaíso, un laberinto de casas empotradas en decenas de cerros con vista al mar, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco por su importancia arquitectónica y cultural, y Viña del Mar, con modernos edificios, cuidadas playas y hogar del mayor festival de la canción hispanoamericano.

La característica de esta zona marítima es que mezcla asentamientos de más de un millón de habitantes con encantadoras caletas de pescadores y pequeños poblados que vuelven a la vida cada año cuando miles de personas los adoptan como residencias de verano. En Reñaca, Concón, Maitencillo y Zapallar, al norte de Valparaíso, podrás encontrar paz, playas para nadar o tomar el sol, y típicos restaurantes con deliciosos platos en base a mariscos y pescados.


En tanto, hacia el suroeste desde Santiago, el viaje se te tornará una sorpresa: Algarrobo e Isla Negra, hogar de la principal casa-museo del poeta Pablo Neruda, destacan en la franja llamada Litoral Central. Varios kilómetros más al sur del puerto de San Antonio, el segundo más importante de Chile, la geografía costera es más accidentada, separando a los pueblos y dándoles características más radicales. Matanzas es el gran punto para el windsurf por sus permanentes vientos, mientras que Pichilemu y su mítica Punta de Lobos es el principal referente del surf en Chile.


EN AUTOMÓVIL
En automóvil a Valparaíso y Viña del Mar hay que tomar la ruta 68 ubicada el oeste de Santiago y que empalma con la Alameda o con la circunvalación Américo Vespucio. El tramo demora promedio 90 minutos. Hacia la zona de Isla Negra y Algarrobo hay que desplazarse hacia el oeste por la autopista Del Sol, la duración del trayecto es de 90 minutos.






Viña del Mar tiene un poco más de un siglo de vida –fue fundada en 1874– y en este corto tiempo se ha convertido en un destino ineludible del turismo chileno. Ubicada inmediatamente al norte de Valparaíso, la "Ciudad Jardín", como es conocida, te ofrece un abanico de posibilidades durante todo el año: playas aptas para baño y deportes náuticos, hoteles para cada bolsillo, gastronomía basada en frutos del mar, edificios patrimoniales y el mayor festival de la canción hispanoamericano.

Con una infraestructura urbana acondicionada para el gran flujo de viajeros que llega cada verano, Viña puede ser recorrida desde la Plaza Vergara, ubicada en la Av. Valparaíso a 200 metros al oeste del terminal de buses. Es el punto de partida al "centro" de la ciudad compuesto por esta arteria y por la Av. Libertad, que se extiende hacia el norte cruzando el estero Marga Marga.

Si vas por primera vez debes conocer el casino de juegos, uno de los más tradicionales de Chile, ubicado al inicio de la Av. Perú, costanera peatonal que lleva a una de las playas más famosas de la ciudad, Acapulco, rodeada de enormes edificios y con los restos del Muelle Vergara y sus vetustas grúas. Si quieres buenas olas y gente "in" debes llegar a la playa de Reñaca, a pocos kilómetros al norte, con muchos lugares para comer y comprar.

Otros lugares notables son el Reloj de Flores, postal obligada frente a Caleta Abarca, y la Quinta Vergara, antigua mansión de la familia fundadora de la ciudad, convertida en el estupendo museo de Bellas Artes (calle Errázuriz con Eduardo Grove) y vecina del escenario al aire libre que alberga al festival de la canción. ¿Más? El museo Fonck, el jardín Botánico y el Sporting Club (visítalo el día del Derby, en el verano), o sólo déjate seducir por el Pacífico y su oleaje sin fin.





Valparaíso puede usar todas estas definiciones que arman, en lo posible, una ciudad poco calificable. Este puerto, el más importante de Chile, con orígenes que datan desde 1536, es un lugar para experimentar.

No hay una versión oficial del número de cerros que rodean a la bahía de Valparaíso; se dice que 42. Desde cada uno de ellos se descuelgan casas de colores diferentes que conforman un laberinto gigante de callejuelas, largas escalinatas y miradores. Cerros y mar son los límites naturales de Valparaíso, mientras que en su casco urbano puedes apreciar bellos conjuntos arquitectónicos, estrechas calles y algunos trolebuses.

Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco el año 2003, su geografía se ha poblado desde ese entonces de nuevos hoteles, restaurantes y librerías que han renovado su carácter clásico. Aun así, perdura la cultura portuaria, principal sustento histórico de "Pancho" -como cariñosamente le dicen a esta ciudad-, que es visible especialmente en el barrio puerto. No hay que irse de la ciudad sin subir a alguno de los ascensores patrimoniales al aire libre que aún existen o dar una vuelta a la bahía en alguna lancha del puerto. Tampoco puedes dejar de probar la chorrillana –papas, cebolla, huevo y carne frita– o salir de fiesta en la subida Ecuador.

Hay eventos importantes como los Carnavales Culturales, una fiesta ciudadana y cultural, o el Año Nuevo en el Mar, fiesta del 31 de diciembre que corona el fin del año con fuegos artificiales durante 30 gloriosos minutos.





Playas de Reñaca y Concón:

La zona más al norte de Viña del Mar tiene vida propia y poblados que ya son parte de la tradición costera de la región de Valparaíso. Reñaca, a 7 km de la "Ciudad Jardín", es el punto más de moda cada verano dentro de las playas de esta zona. Gente joven y linda, muchas actividades al aire libre, decenas de buenos restaurantes y una noche siempre bien agitada, acompañan a un océano propicio para deportes náuticos como el surf.

En la época estival es común ver decenas de anunciantes regalando productos por las calles o en las mismas arenas donde toman sol los visitantes. Hay centros de compras, cajeros automáticos, casas de cambio y restaurantes con opciones para todos los presupuestos. El resto de la temporada el lugar es ideal para el descanso, con poca gente y la playa libre.

Viajando al norte hacia Concón por la Av. Borgoño, encontrarás las dunas de Concón, ecosistema de arenas único en el sector y declarado Santuario de la Naturaleza. Luego surge playa Lilenes, Las Bahamas y Amarilla, con buenos sectores para el baño. 

Concón está a 17 km al norte de Viña del Mar y es afamada por los múltiples restaurantes de pescados y mariscos. Una larga playa de arenas plomizas es la antesala de la desembocadura del río Aconcagua y de un humedal con 70 especies entre residentes y migratorias que cada primavera y verano llegan en miles de ejemplares, generando un gran espectáculo.




Isla NegraLas sorpresas de Neruda

Las olas incesantes que golpean un roquerío negro imantaron al poeta Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, que instaló frente a ese paisaje su casa más famosa. Si quieres visitarla, puedes unirte a gran parte de los turistas que siguen el legado del escritor chileno, quien habitó la zona desde la década del '40.

Basta que camines pocos metros desde la carretera por ondulantes calles de tierra flanqueadas por grandes pinos para que encuentres la enorme casa museo, hoy perteneciente a la Fundación Neruda

En sus más de 500 metros cuadrados podrás maravillarte con los diferentes objetos que el poeta coleccionó a lo largo de su vida: mascarones de proa, máscaras de diversas formas y procedencias, botellas, fotografías, cajas de extraños insectos y mariposas, alfarería de Latinoamérica, figuras talladas de Rapa Nui, relojes, instrumentos de navegación, mapamundis y caracolas de todos los tamaños, son algunos de ellos.

En el jardín de la casa se encuentra un campanario, un bote, una fuente de agua y también las tumbas de Pablo Neruda y Matilde Urrutia, su última mujer, que miran hacia el mar.
Es fácil llegar hasta la casa del poeta, pero si te pierdes puedes preguntarle a cualquiera en dónde está el lugar. Don Pablo se ha transformado en el gran ícono de este pueblo perteneciente al municipio de El Tabo, distante de Santiago a 111 km al oeste.

El espíritu del poeta, fallecido poco después del golpe de Estado en 1973, sigue siendo un ícono vivo en este pueblo, ya que puedes encontrar murales con la figura de Neftalí Reyes (su verdadero nombre), visitar pequeñas ferias de artesanos con pinturas referidas al vate o comer en restaurantes que honran con el título de sus principales versos los platos de una gastronomía basada en frutos de mar.

Isla Negra tiene una pequeña playa con vista al campanario al aire libre de la casa de Neruda. En las cercanías, por el norte, se encuentra un enorme conjunto de rocas frente a un Océano Pacífico de grandes olas. Es el sector denominado Punta de Tralca, afamado por ser el preferido para los retiros espirituales. Al extremo sur se ubica el popular balneario de El Tabo, con servicios bancarios y de combustible todo el año.





Parte integrante del circuito llamado "litoral central", Algarrobo, a solo 110 km al oeste de Santiago, está en la parte más septentrional de dicho recorrido y es uno de los poblados costeros con mayor belleza escénica. Podrás disfrutar de sus playas y ver el estilo colonial de muchas de sus fachadas que contrasta con enormes complejos de edificios en las cercanías.

El poblado tiene historia. En el siglo XVI fue asiduamente visitado por corsarios y piratas cuando era mayormente campo y solo a mediados del siglo XIX se convirtió en un lugar más urbanizado. Hay vestigios de ese tiempo como la capilla de La Candelaria, construida en 1837 y también en las construcciones cercanas a la playa Las Cadenas. Hablando de playas, este es el mayor imán de Algarrobo. Puedes conocer, de sur a norte, el Canelo y Canelillo, pequeñas playas cercadas por un monte lleno de pinos, y las playas urbanas como San Pedro, Club de Yates, Pejerrey, Las Cadenas, Internacional y Mirasol, afamada por sus puestas de sol. A eso se le suma la piscina más grande de Sudamérica, frente al mar, en un reconocido centro hotelero.

Igualmente podrás disfrutar de buenos restaurantes con frutos de mar directamente extraídos de la caleta de pescadores cercana o pasear por la Isla Pájaro Niño, frente al club de yates, con gran cantidad de avifauna. No todo es arena y mar; si gustas del turismo de intereses especiales, en Algarrobo hay zonas con restos fósiles milenarios y varios humedales –Los Patitos, Yugo y Tunquén-, grandes reservorios ecosistémicos en los que cada verano llegan a anidar especies migratorias generando un gran espectáculo.




Pichilemu y Matanzas: el paraíso del surf

Por sus características geográficas, la costa al sur de Santiago termina en abruptos acantilados y la alta presencia de vientos que vienen del Océano Pacífico provoca un fuerte oleaje que atrae a quienes gozan de las corrientes. De hecho, es común observar en sus aguas a muchos fanáticos y otros más profesionales que, con sus tablas de surf, windsurf o kitesurf, realizan notables piruetas.

No tienes que viajar demasiado lejos de Santiago para llegar al primero de estos lugares: Matanzas, ubicado al suroeste del poblado de Navidad y distante a unos 180 km de la capital. Pocas casas y pocos habitantes, excepto en verano, acompañan a esta apacible caleta que se ha puesto de moda con buenas opciones de cabañas y camping. La belleza de sus plomizas playas o del islote de Pupuya, reservorio de aves acuáticas, son algunos de sus atractivos. También está el viento constante que permite la práctica del windsurf y kitesurf. Hasta aquí incluso han llegado campeones mundiales de la especialidad.



Lo mismo sucede unos kilómetros más al sur. Pichilemu, a 135 km al noroeste de San Fernando y 207 km al suroeste de Santiago, es localidad de surfistas por derecho propio. La cercana zona de Punta de Lobos, ofrece una de las olas más afamadas del país y parte del circuito mundial de olas gigantes. Pero eso no es todo. La localidad tiene un interesante circuito arquitectónico que se remonta desde su año fundacional (1885) en el que destacan el Centro Cultural Agustín Ross y el Parque Ross. Hay mucha oferta hotelera y gastronómica, destacando los platos en base a mariscos. Igualmente hay rutas que te pueden llevar a conocer cómo se produce la sal en el cercano poblado de Cáhuil.




Si buscas playas más tranquilas, con arenas que se mezclan con grandes roqueríos, caletas de pescadores que se mantienen activas y una buena oferta de restaurantes, hoteles y cabañas para arrendar, debes avanzar unos 57 km al norte de Viña del Mar, siguiendo la costa hasta encontrar al pequeño poblado de Maitencillo.

Aquí se mezclan largas playas con pequeños montes en los que se han ubicado la mayor parte de las bellas casas de verano. Las playas El Abanico, Aguas Blancas y Playa Grande se han convertido en referente para surfistas que desde el amanecer aprovechan las vigorosas mareas de esta parte del Pacífico. Además, la presencia de vientos te dará la posibilidad de practicar parapente. La costanera cuenta con renombrados restaurantes y varios pubs muy concurridos durante el verano.

Maitencillo es vecino de Laguna de Zapallar, hogar de varias especies de pájaros, que separa a la zona de otro lugar de vacaciones, Cachagua, donde verás mayor exclusividad. Casas más grandes y de cortes modernistas ubicadas en los cerros comparten espacio con una playa de 5 km de extensión y que termina frente a la Isla de los Pingüinos, reservorio de aves y animales marinos de 5 hectáreas y separada de la playa por casi cien metros. En esta zona existe un club de golf, club ecuestre, una "medialuna" para rodeos y restaurantes de frutos del mar.



Zapallar es uno de los balnearios más aristocráticos de la región. Con una tradición de casi un siglo, las tierras del antiguo cacique Catapilco poseen dos playas principales: la Chica y la Larga que reúnen a gran parte de los visitantes. La pequeña bahía y los cerros que cercan del viento a Zapallar la hacen dueña de un extraordinario microclima y es famosa por sus grandes árboles, bellas casonas de veraneo, lindos jardines y la iglesia construida en piedra. Disfruta de Zapallar recorriendo su sendero de piedra junto al mar, que lo une con Cachagua y que muy pronto permitirá llegar a pie hasta Maitencillo.